jueves, 7 de agosto de 2008

Unos minutos para las ocho

José Luis Jara

La historia es real, ocurrió en días pasados en la colonia El Apache, cuando faltaban unos 20 minutos para las ocho de la noche.
En uno de los callejones de este barrio, el señor Santos*, de 43 años, en medio de la oscuridad sostenía del cuello a su ex esposa, Guadalupe, una mujer de 35 años que luchaba por soltarse.
En esos momentos pasó una patrulla. Los agentes se percataron de algo raro en la oscuridad y decidieron acercarse, hasta que encontraron a la pareja en pleno enfrentamiento.
Eran esposos hasta que se dejaron hace siete meses, pero los conflictos para Guadalupe se mantienen, como ese día en que su ex marido le apretaba el cuello.

Durmiendo con el enemigo

La activista social Patricia Alonso Ramírez, dirigente de Nosotras Ciudadanas, sostiene que en Sonora existen alrededor de 216 feminicidios, que ellas han contabilizado a través de recortes de la prensa sonorense.
Pero el ambiente que ella advierte, es que el fenómeno ha llegado a tal grado que Hermosillo se parece a ciudades de España, que se caracterizan porque la violencia contra las mujeres no se manifiesta en lugares públicos, sino en el hogar de la víctima, porque el autor material del crimen es el marido o ex pareja de la víctima. Igual que la historia de Guadalupe, con la diferencia que a ésta la lograron salvar los policías.

El desdén de las autoridades

En su labor de activista, Patricia Alonso se va directo en entrevista. Afirma que el problema requiere atención de carácter de estado, que se destinen recursos públicos para poner en práctica las leyes que se han aprobado en Sonora, que prometen beneficiar a las mujeres, pero se quedan en letra muerta porque no tienen recursos para trabajar.
Señaló un caso muy concreto la activista social: la elección del Consejo de Prevención y Atención a la Violencia Intrafamiliar.
De acuerdo a la ley, el Congreso del Estado debió convocar a la elección de ese consejo en el 2003. Esa convocatoria no se llevó a cabo, de tal forma que actualmente se encuentran son los consejeros electos en el año 2000.
Otro elemento que argumentan Patricia Alonso, es que en la Ley de Presupuesto de egresos e ingresos del gobierno del estado, ni el gobernador ni los diputados metieron sus manos para apoyar esta disposición, de tal suerte que no le aprobaron recursos para poner en práctica esta ley.
Existen elementos, donde las mismas autoridades manifiestan un desdén. Paty Alonso se refiere a los comentarios que han expresado las autoridades, cuando hablan sobre el caso de la violencia de género o violencia intrafamiliar.
A su decir, Abel Murrieta ha declarado que entre las víctimas se encuentran más hombres que mujeres. Pero en este sentido, Alonso afirma que esa declaración es para desdeñar el fenómeno de violencia intrafamiliar, porque en los hechos, se da en la mayoría de los hogares y las causas del delito no son precisamente casos relacionados con el narcotráfico, ni de robo, asalto. El problema es social y requiere atención social, no meramente policíaca, expresó.
Los hechos que retoma Patricia Alonso son para desanimar a los movimientos de las mujeres. Recordó el caso del veto de Bours a la Ley 151 que había aprobado el Congreso del Estado. En ella se estableció por primera vez la equidad entre hombres y mujeres y alternancia para integrar las listas y fórmulas de candidaturas a cargos de elección proporcional.
Ahora se combina la inexistencia de recursos para aplicar la ley de Atención y Prevención de la Violencia Intrafamiliar y se deja al garete esa violencia que se hace presente cada vez más en los hogares sonorenses.
De acuerdo a la ley se debe proteger a las mujeres de la violencia intrafamiliar, actuar con más energía en los casos en que el victimario reincide en sus actos de violencia, porque de acuerdo a las estadísticas, los crímenes contra las mujeres se dan en mayor número por ex parejas de la víctima.
Por ello, el desdén de las autoridades es considerada por Paty Alonso como un fomento a la cultura de que la violencia contra las mujeres es un asunto familiar, no de estado.

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