José Luis JaraEl lunes 23 de febrero pasado, Juan Ramón llegó como si trajera el diablo por dentro.
Con sus 30 años a cuestas, se aprovechó que conocía muy bien la casa donde vivía. Abrió la ventana y se introdujo al domicilio para protagonizar un papelito que ya lo venía repitiendo de tiempo atrás: agarró a su ex esposa, de 29 años, a golpes y también le propinó otros a sus tres hijas de escasos 12, 10 y 5 años.
Los hechos ocurrieron en el fraccionamiento Los Arroyos, ubicado al norte de Hermosillo, cuando ya se había metido el sol.
Luego de someter a su familia a golpes, Juan Ramón huyó en una bicicleta.
En cuanto pudo, la señora Carmela llamó a la policía y a esos de las 20:30 horas llegaron los agentes.
Ella se encontraba en unión libre con Juan Ramón desde hace 12 años. En este tiempo procrearon a tres hijas. Pero la historia de esta familia no pudo entrar a los anales del amor eterno y la fidelidad hasta que la muerte los separe. Desde hace tiempo, se encontraban en situación difícil y la violencia del marido, fue el pan de casi todos los días de la señora y las hijas.
Hasta que Carmela decidió denunciar a su pareja por violencia y separarse de él. Sin embargo, con las agresiones que sufrió el pasado 23 de febrero, indica que la señora Carmela y sus hijas, se encuentran en una situación de alto riesgo, es decir, se encuentra en los ámbitos en que ocurre el más grave de los delitos de género, el feminicidio.
Historias como estas se repiten cotidianamente. Se presentan de las más variadas formas, de los más variados niveles de crueldad, que fácilmente, estos hechos, superan la ficción.
En la semana pasada quedó detenida una niña de 13 años. Su nombre es Daniela y el cargo que enfrenta es porque amenazó con un cuchillo a su hermanita de 12 años, por el pleito de una blusita. Su mamá le llamó la atención y la criatura se lanzó contra su mamá y le alcanzó a rasguñar el brazo izquierdo. Luego le pegó con una escoba en la pantorrilla izquierda, tomó un cuchillo de cocina y la empezó a amenazar.
Después de una fuerte discusión, la señora logró escabullirse hasta que llegó a un teléfono público para llamar a la policía.
Historias de terror
Patricia Alonso es una activista social que ha estado encabezando a la organización no gubernamental Nosotras Ciudadanas, en la demanda de una política pública clara y de apoyo para abatir este fenómeno de la violencia intrafamiliar.
El señalamiento de Nosotras Ciudadanas es alarmante en el caso de los feminicidios, la forma más cruel de la violencia intrafamiliar y de género.
Patricia Alonso afirma que en Sonora existen 216 casos de feminicidios ocurridos desde el año 2000 a la fecha.
El año pasado cerró con 209 casos de mujeres asesinadas en Sonora y en lo que va de este año, la cifra ya va en siete, de acuerdo a información que esta organización no gubernamental ha recabado a través de las publicaciones de la prensa de la entidad.
El año pasado ocurrieron casos como el de la joven señora Karina de 21 años. Sucedió en Caborca el 12 de febrero de 2007, cuando el esposo de la señora, Luis Fernando le dio un balazo en la cabeza a Karina y luego asesinó a su hijo de tan sólo 4 meses de edad.
En este año de 2008, los casos siguen fluyendo como agua que lleva el río. El pasado 27 de febrero, la joven Berenice de 24 años, murió por los cuatro balazos que le dio su novio en la cabeza. Los hechos ocurrieron en San Pedro, en el municipio de Hermosillo y es el último que tiene registrado Nosotras Ciudadanas.
De acuerdo a la información recabada por esta organización, en los últimos 13 años han ocurrido 23.5 casos en promedio al año. Sonora se encuentra en el onceavo lugar en casos de feminicidios en el país, es decir, tiene más casos que Chihuahua, incluyendo las trágicas muertas de Juárez.
Durmiendo con el enemigo
El caso de la violencia de género en Sonora tiene unos rasgos bastante preocupantes, porque la violencia sigue penetrando en la sociedad y se encuentra al interior de los hogares.
Lo trágico de estas historias, es que la mayoría de las mujeres asesinadas en Sonora, se ha dado al interior de sus hogares.
Han sido los ex esposos o parejas sentimentales los principales victimarios, con lo que la violencia de género que se da en esta entidad es de las más peligrosas, porque en la mayoría de los casos, las mujeres habían vivido con el agresor.
El año pasado, de las 31 mujeres asesinadas, el 32.2 por ciento de los casos fueron victimados por el marido; el 6.45% por su ex pareja y el 3% por el novio.
En el caso de la violencia sexual contra menores de edad, los delitos fueron ejecutados por algún conocido del menor.
En tanto, los padrastros, tíos, hermanos, papás biológicos son los principales victimarios en los delitos sexuales.
En otras palabras, dormir con el enemigo es una situación muy dramática para las mujeres que sufren de violencia de género.
Esta opinión se refuerza con el trabajo que realizaron tres investigadoras del Colegio de Sonora, en el que sostienen que de los asesinatos que ocurrieron del 2000 al 2005, el 50% de los casos, el asesino fue la pareja y el lugar de ocurrencia el hogar de la víctima.
En la investigación que realizaron Rosario Román Pérez, María de los Ángeles Félix Noriega y Elba M. Abril Valdez, titulado “Conocer para resolver: la violencia conyugal en los hogares sonorenses”, se afirma que los niveles de violencia conyugal de Sonora, se encuentran por arriba de la media nacional, y es la más alta de todos los estados fronterizos del norte de México.
En el ámbito nacional, el 46% de las mujeres ha sido víctima de algún problema de violencia, puede ser verbal, emocional y física. Mientras que en Sonora, el indicador llega al 49.8 por ciento. De los estados de la frontera, el primer lugar lo tiene Sonora, le sigue Baja California con el 47.3%, Chihuahua con el 46.3, Coahuila el 42.6 y Nuevo León con el 28.6 por ciento.
Con esta información, se puede decir que la inseguridad de las mujeres no sólo corre por las calles de la ciudad. También se encuentra en el hogar, a veces, durmiendo con el enemigo.
Con sus 30 años a cuestas, se aprovechó que conocía muy bien la casa donde vivía. Abrió la ventana y se introdujo al domicilio para protagonizar un papelito que ya lo venía repitiendo de tiempo atrás: agarró a su ex esposa, de 29 años, a golpes y también le propinó otros a sus tres hijas de escasos 12, 10 y 5 años.
Los hechos ocurrieron en el fraccionamiento Los Arroyos, ubicado al norte de Hermosillo, cuando ya se había metido el sol.
Luego de someter a su familia a golpes, Juan Ramón huyó en una bicicleta.
En cuanto pudo, la señora Carmela llamó a la policía y a esos de las 20:30 horas llegaron los agentes.
Ella se encontraba en unión libre con Juan Ramón desde hace 12 años. En este tiempo procrearon a tres hijas. Pero la historia de esta familia no pudo entrar a los anales del amor eterno y la fidelidad hasta que la muerte los separe. Desde hace tiempo, se encontraban en situación difícil y la violencia del marido, fue el pan de casi todos los días de la señora y las hijas.
Hasta que Carmela decidió denunciar a su pareja por violencia y separarse de él. Sin embargo, con las agresiones que sufrió el pasado 23 de febrero, indica que la señora Carmela y sus hijas, se encuentran en una situación de alto riesgo, es decir, se encuentra en los ámbitos en que ocurre el más grave de los delitos de género, el feminicidio.
Historias como estas se repiten cotidianamente. Se presentan de las más variadas formas, de los más variados niveles de crueldad, que fácilmente, estos hechos, superan la ficción.
En la semana pasada quedó detenida una niña de 13 años. Su nombre es Daniela y el cargo que enfrenta es porque amenazó con un cuchillo a su hermanita de 12 años, por el pleito de una blusita. Su mamá le llamó la atención y la criatura se lanzó contra su mamá y le alcanzó a rasguñar el brazo izquierdo. Luego le pegó con una escoba en la pantorrilla izquierda, tomó un cuchillo de cocina y la empezó a amenazar.
Después de una fuerte discusión, la señora logró escabullirse hasta que llegó a un teléfono público para llamar a la policía.
Historias de terror
Patricia Alonso es una activista social que ha estado encabezando a la organización no gubernamental Nosotras Ciudadanas, en la demanda de una política pública clara y de apoyo para abatir este fenómeno de la violencia intrafamiliar.
El señalamiento de Nosotras Ciudadanas es alarmante en el caso de los feminicidios, la forma más cruel de la violencia intrafamiliar y de género.
Patricia Alonso afirma que en Sonora existen 216 casos de feminicidios ocurridos desde el año 2000 a la fecha.
El año pasado cerró con 209 casos de mujeres asesinadas en Sonora y en lo que va de este año, la cifra ya va en siete, de acuerdo a información que esta organización no gubernamental ha recabado a través de las publicaciones de la prensa de la entidad.
El año pasado ocurrieron casos como el de la joven señora Karina de 21 años. Sucedió en Caborca el 12 de febrero de 2007, cuando el esposo de la señora, Luis Fernando le dio un balazo en la cabeza a Karina y luego asesinó a su hijo de tan sólo 4 meses de edad.
En este año de 2008, los casos siguen fluyendo como agua que lleva el río. El pasado 27 de febrero, la joven Berenice de 24 años, murió por los cuatro balazos que le dio su novio en la cabeza. Los hechos ocurrieron en San Pedro, en el municipio de Hermosillo y es el último que tiene registrado Nosotras Ciudadanas.
De acuerdo a la información recabada por esta organización, en los últimos 13 años han ocurrido 23.5 casos en promedio al año. Sonora se encuentra en el onceavo lugar en casos de feminicidios en el país, es decir, tiene más casos que Chihuahua, incluyendo las trágicas muertas de Juárez.
Durmiendo con el enemigo
El caso de la violencia de género en Sonora tiene unos rasgos bastante preocupantes, porque la violencia sigue penetrando en la sociedad y se encuentra al interior de los hogares.
Lo trágico de estas historias, es que la mayoría de las mujeres asesinadas en Sonora, se ha dado al interior de sus hogares.
Han sido los ex esposos o parejas sentimentales los principales victimarios, con lo que la violencia de género que se da en esta entidad es de las más peligrosas, porque en la mayoría de los casos, las mujeres habían vivido con el agresor.
El año pasado, de las 31 mujeres asesinadas, el 32.2 por ciento de los casos fueron victimados por el marido; el 6.45% por su ex pareja y el 3% por el novio.
En el caso de la violencia sexual contra menores de edad, los delitos fueron ejecutados por algún conocido del menor.
En tanto, los padrastros, tíos, hermanos, papás biológicos son los principales victimarios en los delitos sexuales.
En otras palabras, dormir con el enemigo es una situación muy dramática para las mujeres que sufren de violencia de género.
Esta opinión se refuerza con el trabajo que realizaron tres investigadoras del Colegio de Sonora, en el que sostienen que de los asesinatos que ocurrieron del 2000 al 2005, el 50% de los casos, el asesino fue la pareja y el lugar de ocurrencia el hogar de la víctima.
En la investigación que realizaron Rosario Román Pérez, María de los Ángeles Félix Noriega y Elba M. Abril Valdez, titulado “Conocer para resolver: la violencia conyugal en los hogares sonorenses”, se afirma que los niveles de violencia conyugal de Sonora, se encuentran por arriba de la media nacional, y es la más alta de todos los estados fronterizos del norte de México.
En el ámbito nacional, el 46% de las mujeres ha sido víctima de algún problema de violencia, puede ser verbal, emocional y física. Mientras que en Sonora, el indicador llega al 49.8 por ciento. De los estados de la frontera, el primer lugar lo tiene Sonora, le sigue Baja California con el 47.3%, Chihuahua con el 46.3, Coahuila el 42.6 y Nuevo León con el 28.6 por ciento.
Con esta información, se puede decir que la inseguridad de las mujeres no sólo corre por las calles de la ciudad. También se encuentra en el hogar, a veces, durmiendo con el enemigo.

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